La Catastrofe del primero de Febrero de mil novecientos setenta

Lamentablemente el destino, la desgracia y un pequeño error humano, marcarían la historia de Tigre, con uno de los episodios mas graves, dolorosos y recordados en la historia de accidentes ferroviarios de Latinoamérica.

Transcurría la tarde noche del primero de febrero del año mil novecientos setenta, era domingo el día se había prestado para pasar una jornada de descanso y mucha gente se había trasladado hacia los balnearios de Zarate, por lo cual el tren 3832 con su particularidad de ser el medio de transporte mas barato, salía de zarate a las dieciocho con cuarenta y ocho horas con mas de mil pasajeros a bordo con destino Retiro.

Cerca de las veinte cero dos horas el zarateño partía de la estación Benavidez hacia su siguiente parada General Pacheco para que a unos cientos de metros de la misma este se detuviera por un desperfecto mecánico en su locomotora en el poste de señalización numero doce en el kilometro treinta y seis.

Un pequeño error humano que causo la muerte de mas de doscientas personas no fue tenido en cuenta, la formación 3832 que se dirigía a su próxima estación General Pacheco, una vez que esta pasara por allí el personal de dicha estación debía comunicar a Benavidez que la vía estaba libre para las próximas formaciones, como esta nunca llego a destino, la vía debía estar en rojo pero Benavidez no se percato de ello.

Un día antes el mixto, así se denominaba al convoy que cubría el trayecto de San miguel de Tucumán Retiro, iniciaba su recorrido en el que paraba en todas la estaciones hasta Rosario, de allí en adelante ya no se detenía hasta su estación terminal Retiro, con doscientas sesenta almas a bordo la formación 1016 tirada con dos locomotoras avanzaba desde rosario en adelante a una velocidad promedio de cien kilómetros por hora y con cuarenta minutos de demora, paso por la estación Benavidez a las veinte con once minutos, sin que nadie le advirtiera que metros mas adelante se encontraría con su trágico destino.

La zona donde se encontraba detenido el tren 3832, era una zona inhóspita, de muy difícil acceso, eran bañados y lagunas, de un lado y por el otro el predio de LRA 1 Radio Nacional, el motorman junto al mecánico trabajaban en la locomotora a fin de solucionar el inconveniente técnico, mientras los pasajeros permanecían a bordo de la formación debido al agreste terreno donde se encontraban. Algunos pasajeros de los últimos vagones empezaron a sentir algo raro, algunos miraron hacia atrás, dentro de la oscuridad que empezaba a avanzar, y notaron al 1016 que avanzaba a toda velocidad por la misma vía en la cual estaba detenido, gritaron a todo el mundo y saltaron por la ventanilla, cayendo por la ladera del trazado dentro una zanga contigua.

El motorman de la formación 1016 aterrado al ver al 3832 detenido frente al el, activo los frenos de emergencias, toco el poderoso claxon de la locomotora unas cuantas veces, cerro los ojos y comenzó a rezar, la terrible inercia del peso de todo el convoy, siguió empujando al descontrolado tren directamente hacia su par detenido.

Hubo un momento de silencio, y luego el crepitar de los hierros contra hierros, la locomotora se empezó a incrustar dentro del ultimo vagón de la formación 3832, destruyendo todo a su paso, destrozando los vagones, y arrancando las almas de los ocupantes, y después el grito desesperado de los sobrevivientes.

El motorman del ferrocarril 3832, herido muy gravemente, monto un caballo de un paisano que se acerco al desastre, cabalgo hasta la próxima estación y dio aviso a las autoridades, un radio aficionado de la agrupación de radio aficionados de General Sarmiento, se comunico con las distintas entidades, para dar a conocer lo sucedido.
Bomberos Voluntarios de Tigre, fue notificado de lo sucedido, el destacamento numero uno de Pacheco fue uno de los primeros en arribar al lugar, y así sucesivamente lo hacían otras entidades vecinas, San Fernando, San Isidro, General Sarmiento, Escobar, Policía; Ejercito, Gendarmería, Prefectura Naval, y cientos de vecinos. Uno a uno al arribar al lugar, se encontraban con una dantesca catástrofe, una gran pila de hierros retorcidos, dentro de los cuales yacían victimas, heridas, fallecidas, mutiladas.

Dos trenes fueron enviados al lugar uno desde cada punto para socorrer a los sobrevivientes, al amanecer, todos los sobrevivientes habían sido sacados de la escena, y eran atendidos, en los hospitales, en los centros de salud, y hasta en la misma calle donde, se habían improvisado hospitales de campaña, acudieron médicos desde distintos lugares enviados para mitigar el dolor de los sobrevivientes.

Pero lo peor aun nos esperaba, retirar a las personas fallecidas, buscarlos y rescatarlos de entre los hierros retorcidos, llevarlos para que le efectuaran los reconocimientos, en muchas ocasiones, debimos armar un rompecabezas con los restos, tratando de poder llevarlos a sus familiares de la manera mas humana posible. Muchos cuerpos irreconocibles quedaron en el lugar, y otros tantos nunca aparecieron, debiendo calcinar a los restos debido al avanzado estado de descomposición en el mismo lugar de la tragedia. Semanas más tarde se seguían encontrando sobrevivientes, deambulando por las cercanías, totalmente desorientados si saber quienes eran o donde estaban.

La tragedia del primero de febrero del año 1970, fue la peor tragedia ferroviaria de la historia de la nación, de Latinoamérica y una de la más grande del mundo. Muchos días fueron los que se dedicaron para recuperar a todas las victimas que se pudo. Y marco en el almanaque un día de tristeza nacional.

Vaya desde aquí, el mas sentido pésame, para todas la vidas que se perdieron, que el tiempo cure el dolor de los que sobrevivieron y que dios de paz, a aquellas almas perdidas en tamaña catástrofe.

Copyright Bomberos Voluntarios de Tigre

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